

La escuela Sathyalayam, ubicada en una zona desfavorecida del estado de Pondicherry y situada en una colonia de leprosos, ofrece educación personalizada a niños que normalmente no tendrían acceso a la educación. La extrema pobreza y miseria de sus padres que padecen de lepra, SIDA/HIV, alcoholismo, o simplemente por haber sido abandonados, les excluía de ese bien natural.
Desde 1994 JAL colabora con SATHYALAYAM TRUST desarrollando un proyecto de mantenimiento de una escuela especialmente equipada para aceptar a hijos de enfermos de lepra, jóvenes enfermos de lepra y otros niños discapacitados sociales. La escuela Sathyalayam tiene actualmente unos 200 alumnos entre los 4 y los 18 años.
Además de la aportación anual al mantenimiento de la escuela y su equipo profesional, JAL empezó, en el año 2002, la construcción de un complejo de aulas nuevo (véase la Galería de Fotos), con sanitarios nuevos y agua potable corriente. El pasado mes de enero (2005) inauguramos 2 aulas más llevando a 10 su número (véase Novedades).
(Consultar proyectos en curso) clic aquí.
Ofrecemos la mejor educación posible a niños que, por su situación social, económica o personal, hubieran sido privados de esta posibilidad importantísima para el futuro de cualquier ser humano.
Desarrollamos un sistema educativo flexible (Non Formal Education) que es integrador para todos aquellos niños. Por este motivo los alumnos no están en clases según su edad, sino en grupos reducidos según su nivel. Cada niño puede cambiar de grupo en función de su desarrollo y evolución personal, a su ritmo y según sus posibilidades. Los niños son aceptados sin documentación previa.
Todos los alumnos se someten periódicamente a un control médico. Como lo dijimos anteriormente, con la enseñanza este control médico es básico en todos nuestros programas de ayuda.
Hay un grupo importante de alumnos que tienen responsabilidades familiares y que por lo tanto no pueden atender a las clases en horas regulares. Para estos niños hay un horario flexible, para que no pierdan la posibilidad de educación por motivos de sus responsabilidades. La enseñanza es personalizada.
Muchos alumnos, sobre todo niñas, dejarían sus estudios, o irían irregularmente a clase, porque tienen a su cargo uno o varios hermanos pequeños, o hacen otras tareas domésticas. Para estos pequeños hermanos de nuestros alumnos estamos construyendo una guardería, para reducir el absentismo de los mayores y para preparar a estos pequeños para su futura escolarización.
Promovemos la activa participación de los padres: los padres de los alumnos que acuden a esta escuela (p.e. enfermos de lepra) algunas veces tiene poca capacidad para cuidar a sus hijos o han perdido la esperanza que sus hijos un día pudieran participar como personas dignas en la sociedad. Los profesores y responsables de la escuela se esfuerzan para convencer a los padres de la importancia de una formación para sus hijos.
Estos mismos padres participan en las fiestas y actos que organiza la escuela, y así disfrutan de los progresos de sus hijos, tanto en lo moral como en lo social o en lo intelectual. Se consigue así que los padres se convenzan de la importancia de la educación y animen a sus hijos a atender la escuela y hacer sus deberes.
Procuramos que los niños aprendan varios oficios como son carpintería, tejido de esteras, bordado, informática, etc. para que puedan ganarse la vida mientras estudien.
Ofrecemos cursos de formación profesional, carpintería o serigrafía, a aquellos estudiantes que han abandonado sus estudios y no se inclinan hacia lo académico, sino que prefieren aprender un oficio. Estos cursos también tienen una parte académica. Es imperativo que se aumente el campo de la formación vocacional con más cursos útiles ya que se ha visto que son de gran ayuda para el futuro de los jóvenes. Para incentivarlos aún más se les paga un pequeño estipendio.