

Las actividades humanitarias de Claudio Satorre Bonhomme responden en primer lugar a un respeto del ser humano, sin discriminación de género, religiosa, política o racial.
Para ello, Satorre fomenta las buenas relaciones internacionales de los individuos con predilección por los jóvenes, adolescentes, chicos y chicas, de diferentes países.
Su papel, en 1966, como Presidente en España de la Campaña "Un Día de guerra para la Paz" (petición a la ONU para que cada país entregue para fines humanitarios el equivalente de un día de su presupuesto anual para el armamento) lo caracteriza como no violento y solidario con los pobres.
En cuanto a su obra de ayuda a los leprosos, primero en España y, más recientemente, en el Tercer Mundo, ésta se fundamenta en el respeto de los derechos humanos y el amor a las personas enfermas por las cuales Satorre reivindica una rehabilitación social y aporta los medios filosóficos y financieros para alcanzar estos fines.
Los recursos conseguidos por Claudio Satorre, por mediación de JAL, se calculan en centenares de millones de pesetas aportados por personas benevolentes, y otros cien millones de pesetas fruto de subvenciones concedidas por la Dirección General de Asuntos Sociales del Ministerio de Asuntos Sociales de España (antes de la implantación del Euro).
La creación de empleos y la dignidad social recobrada por las personas ayudadas por JAL, no pueden evaluarse pero pueden sumarse a la obra de Claudio Satorre.